En Zanda la gestión responsable es la base sobre la que construimos valor a largo plazo. Por eso damos mucha importancia a criterios de buen gobierno, sociales y ambientales en cada decisión durante el ciclo del activo, con una visión orientada a resultados sólidos y medibles.
Somos conscientes de que el futuro depende de las decisiones que tomamos hoy. Nuestras acciones nos ayudan a liderar la transición hacia una economía más limpia y sostenible.
La eficiencia energética y la reducción del impacto ambiental forman parte de nuestro enfoque en todos los proyectos, incorporando certificaciones como BREEAM cuando las características del desarrollo así lo requieren.
Promovemos un uso eficiente de la energía y el agua en nuestros desarrollos y aplicamos la normativa ambiental vigente en cada operación.
Apostamos por soluciones constructivas y tecnologías que reducen el consumo energético y las emisiones, como parte de nuestro criterio a la hora de diseñar y ejecutar cada proyecto.
Estamos comprometidos con la ética, con el esfuerzo y el compromiso de hacer las cosas mejor gracias a prácticas de gestión sólidas, enfocadas en generar en todo momento valor para nuestros inversores.
Sostenemos una cultura de la integridad, con procedimientos internos definidos, control de cada operación y un reporte periódico y verificable.
Contamos con capacidad de coinversión de capital propio. Vinculamos nuestra retribución al resultado de cada operación, con esquemas alineados con la rentabilidad que obtiene el inversor y con la solidez del proyecto a largo plazo.
Un equipo directivo con trayectoria contrastada en el sector inmobiliario y financiero asume la responsabilidad de cada operación y responde de ella ante nuestros inversores.
Comprometidos con las personas
Las personas son la razón de todo lo que hacemos. Cada día trabajamos para que su seguridad, su salud y su bienestar estén en el centro de nuestros proyectos.